Días del futuro pasado (IV)

No me cansaré de repetirlo una y mil veces. ¡Odio los móviles!. Son unos sacaperras y sólo sirven para recibir llamadas no deseadas en los momentos más inoportunos. Y sobre los gadgets que incorporan estos cacharros, pues que para perder el tiempo, mejor de otra manera. A la basura con ellos.

Pero el teléfono del futuro reproducido en el anuncio tiene encanto, por su curvilínea forma o por lo que sea. Me quedo con él.

Días del futuro pasado (III)

Que no les engañe el cartelito que reza San Diego, 1930. Así es como queremos que sea la sociedad del futuro. Bellas señoritas en cueros, y robots-dandys disfrutando de nuestro legado. La utopía hecha realidad.

Días del futuro pasado (II)

Otro sueño del pasado poco viable en el futuro. Coches superinteligentes que no necesitan de conducción por mano humana para desplazarse de aquí para allá.
Como ven en la imagen, la sempiterna familia feliz (¿dónde habrán dejado al perro?), disfruta de una partida de dominó mientras el vehículo les transporta deslizándose a velocidad de crucero por una autopista idílica.
Por el estado de las carreteras, por la mala señalización, por los guardias emboscados y sobre todo por aquellos conductores que miran con envidia y recelo nuestro coche, ya que ellos no poseen uno, que es muy caro… Por todo eso, pronto acabaríamos hospitalizados o en la tumba con uno de estos inventos. No se hagan ilusiones, los coches inteligentes son más bien una utopía.

Días de futuro pasado (I)

Una recopilación de imágenes contemplando el futuro en el pasado.

¿Una mujer al volante de un platillo volador?. Eso sólo puede significar una cosa: ¡PELIGRO!.

Qué optimismo tenían aquellos años con el devenir la sociedad. Qué lujazo de chaletes en el que esperar a la mujer que trae la compra conduciendo un flamante platillo volador. Toda una utopía que pensamos jamás se hará realidad (como buena utopía que es, claro).